El Supremo brasileño defiende el papel “estabilizador” de la Justicia

BRASILIA.- El presidente de la Corte Suprema de Brasil, José Antonio Dias Toffoli, reafirmó este miércoles el papel “estabilizador” de la Justicia frente al poder político, en una aparente alusión a los conflictos de ese tribunal con el Gobierno del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Según Dias Toffoli, la Corte Suprema ejerció ese papel tanto en el enfrentamiento a la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, como en diversos fallos dictados en favor “de la democracia” y el “orden político” que “establece y garantiza la Constitución” brasileña.

En los últimos meses, ese tribunal constitucional y el Gobierno de Bolsonaro han tenido conflictos permanentes, que pasaron tanto por las medidas necesarias para contener la pandemia como por otros frentes, más vinculados a asuntos políticos.

El mandatario, uno de los más negacionistas sobre la gravedad del coronavirus, que ya ha dejado unos 60.000 muertos y 1,4 millones de enfermos en el país, criticó desde el inicio una sentencia que, desde la lectura constitucional, delegó en gobernadores y alcaldes la adopción de cuarentenas y otras medidas que Bolsonaro censura.

Responsabilizó tanto a la corte como a los gobiernos regionales y municipales de la “tragedia económica” que, en su opinión, causarían esas medidas y hasta respaldó actos en que sus partidarios llegaron a exigir el “cierre” del Tribunal Supremo y el Congreso mediante una “intervención” de las Fuerzas Armadas.

En la visión de Dias Toffoli, “en su calidad de gran árbitro”, el tribunal “promovió la necesaria coordinación para el enfrentamiento de la pandemia” y dotó al país de “seguridad jurídica”, velando por “la manutención de los empleos, la renta y la capacidad productiva”, con una atención especial en la cuestión sanitaria.

Según dijo Dias Toffoli en el inicio de la última sesión de este semestre, que dará paso a un receso de un mes, el tribunal actuó en los últimos tiempos como “estabilizador del orden político y ofreció el debido amparo a la sociedad”, actuando con “independencia y altivez” a pesar de haber sido objeto de “inaceptables ataques”.

Pareció aludir así a numerosas amenazas recibidas por los once miembros del tribunal, cuya sede llegó incluso a ser objeto de una suerte de “bombardeo” con fuegos artificiales realizado por un grupo de extremistas de ultraderecha que respaldan a Bolsonaro.

El fiscal general, Augusto Aras, participó en esa última sesión del Supremo en este semestre y condenó directamente esos ataques.

“En esos recientes ataques no fueron vilipendiados apenas los magistrados de la corte, sino también el propio sistema de Justicia y eso no puede ser tolerado”, declaró Aras, cuyo despacho investiga algunos asuntos que afectan directamente a Bolsonaro.

Uno de esos procesos intenta determinar si el mandatario, como denunció el ahora exministro de Justicia Sergio Moro, ejerció alguna presión ilegal o intentó interferir en la Policía Federal en asuntos relativos a investigaciones que pudieran llegar a afectar a algunos de sus hijos.

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